A la primera persona

A la primera persona

Que me haga despertar

De este inagotable letargo,

de esta soledad,

La que decida que no se va y que se va a queda

La que calme esta mi mente harta de sufrir

La que no me avasalle cuando estoy en mi rincón. 

 La que que me calme cuando nada quiero oír. 

Voy a muerte a y a calzón quitado

La deboro 

La invito aún quedando un descubierto

Le entrego la llave de mis adentros

La clave de todos nuestros encuentros

La piedra angular de mis sentimientos

La goma que borre los remordimientos

la simpleza de viajar sin documentos

De amar sin aspavientos

De vivir a favor del viento

Pienso regalarle el fin de mis tormentos

Aniquilar para ella los malos pensamientos

Compartir mi pan y mis inventos

Atentos

Soy uno de los más hambrientos

Necesito más piel que trescientos

Pero se lo devolveré con creces

En especias, pescando peces

O con millones de sandeces

No es mucho ruido y pocas nueces

Es una promesa que lanzo al viento

Un contrato con el tiempo

Un trueque con los elementos

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