Puedo…

Puedo emular a Neruda y decirte que tus pómulos encendidos por la pureza de tus ancestros rozan los recuerdos donde anidan los montes con los que mi mamá me obsequiaba…

Puedo copiar a Sabina y decirte que me faltan noches con la blanca dama paseando por los tejados de esta impía ciudad para poder anidarte en el olvido…

Puedo ser Borges y explicarte como hacía su padre con él la filosofía de Shopenhauer con una naranja.

Puedo imitar a García Márquez y susurrarte con su prosa, transportándote al mundo mágico de las casitas arco iris junto al Caribe, inventando cuentos indígenas aprendidos de mi nana para ti…

Puedo sentirme Bukowski y decirte que quiero meterme en tus bragas con frases cortas, sin subordinadas, sólo odio y desprecio para remover tus adentros…

Puedo decirte que te necesito y necesito drogarme con tu mirada, que no soy un enfermo sino un explorador y meterme un jarabe de codeina en las venas con un simple imperdible como William Borroughts…

Puedo llorar con las gitanas lágrimas de Antonio Flores y Lorca tu pérdida o tu ausencia…

Puedo hablarte como Serrat de mi mar cálido sólo en otoño, nuestro mar, con atardeceres rojos, cañas y brea; donde sus difuntos transeúntes desde fenicios a romanos perseguían su Ítaca.

Puedo hacer una subordinada de tres páginas; son sólo fórmulas aritméticas, subordinadas que forman ramas de un mismo arbusto cuyo único fin es introducir datos, trazando un ítem mental que se convierte en una montaña rusa por la que te paseo, trucos sin importancia aprendidos de Cicerón, Séneca, Aristóteles y Sócrates, sólo eso… simples proposiciones aprendidas del latín, el griego clásico, el inglés el francés, el alemán… lenguas hermosas, como todas; y creerás estar leyendo a Capote.

Puedo hablarte como un jurista reclamando la posesión de mi alma porque careces de titulo para permanecer en ella.

Puedo hablar con la frialdad de un economista y decirte que mi prima de riesgo esta por las nubes y pedirte que emitas bonos a tu nombre para financiar tus besos.

Puedo emplear la pasiva para evitar introducir un sujeto animado como un militar que manda a la muerte a sus tropas refiriendose a personas como simples cifras.

Puedo aprender álgebra Mora para programar una web perfecta en la que colgar mis anhelos y los tuyos.

Puedo usar las cansinas descripciones de Tolkien abrumarte con adjetivos y no dejar a penas espacio para tu imaginación.

Puedo describirte la dureza de un colegio militar peruano, la ciudad y los perros, donde estudio Llosa y el padre de mi siempre queridísimo hermano el Dr. Ubaldo…

Puedo pintar con mi lírica prosaica el Guernica.

Puedo crear el más complejo entramado societario para robarte unos chicles y una sonrisa.

Puedo tocar tu corazón con una clase magistral sobre derecho tributario o hipotecario.

Puedo hacerte el amor simplemente leyendo tu cuerpo mientras subo y bajo el tono de voz y jugueteo descaradamente con mis pupilas por las mas comprometidas partes de tu piel…

Puedo escribir un cuento para que mi hijo sueñe con aventuras transcendentales…

Puedo decirte que he conocido hoy a un hombre que luchaba contra las olas y se ha hecho mi hermano…

Puedo insinuar que me gustas explicándote por qué hay que ser multidisciplinar…

Puedo enamorarme de tus hijos a primera vista y hablarles de vivencias que no hallaran en los libros…

Puedo abrazarte o tocarte fuertemente con mis manos para que sientas mi sincero cariño, gratitud y admiración…

Puedo llorar tu dolor por ti que no te atreves a hacerlo porque temes que si empiezas no pararas.

Puedo mostrarte los resquicios y heridas que aun albergo en mi interior, he recibido mas bombas que el Partenón…

Puedo colorear tus días con dorados y turquesas de la bizantina Santa Sofía.

Puedo…

Pero solo te pido que no me juzgues. que si puedes me sonrías, que me hagas sentir parte de tu universo, que me cuides porque soy frágil y duro como el diamante, que compartas conmigo los sentimientos más bonitos que tengas, que me dejes solo si empiezo a escribir, pero quédate cerca necesito tu calor, sólo busco la infancia que me robaron con palizas, humillaciones y responsabilidades que pesaban como una lápida. No pidas más a este simple colibrí que poliniza mentes preciosas con trucos tontos y simples. Sigo siendo un niño feo que se convirtió en un payaso y sigue haciendo volteretas mentales para robar sonrisas a sus madres, hermanas e hijas.

Puedo emular a Neruda y decirte que tus pómulos encendidos por la pureza de tus ancestros rozan los recuerdos donde anidan los montes con los que mi mamá me obsequiaba…

Puedo copiar a Sabina y decirte que me faltan noches con la blanca dama paseando por los tejados de esta impía ciudad para poder anidarte en el olvido…

Puedo ser Borges y explicarte como hacía su padre con él la filosofía de Shopenhauer con una naranja.

Puedo imitar a García Márquez y susurrarte con su prosa, transportándote al mundo mágico de las casitas arco iris junto al Caribe, inventando cuentos indígenas aprendidos de mi nana para ti…

Puedo sentirme Bukowski y decirte que quiero meterme en tus bragas con frases cortas, sin subordinadas, sólo odio y desprecio para remover tus adentros…

Puedo decirte que te necesito y necesito drogarme con tu mirada, que no soy un enfermo sino un explorador y meterme un jarabe de codeina en las venas con un simple imperdible como William Borroughts…

Puedo llorar con las gitanas lágrimas de Antonio Flores y Lorca tu pérdida o tu ausencia…

Puedo hablarte como Serrat de mi mar cálido sólo en otoño, nuestro mar, con atardeceres rojos, cañas y brea; donde sus difuntos transeúntes desde fenicios a romanos perseguían su Ítaca.

Puedo hacer una subordinada de tres páginas; son sólo fórmulas aritméticas, subordinadas que forman ramas de un mismo arbusto cuyo único fin es introducir datos, trazando un ítem mental que se convierte en una montaña rusa por la que te paseo, trucos sin importancia aprendidos de Cicerón, Séneca, Aristóteles y Sócrates, sólo eso… simples proposiciones aprendidas del latín, el griego clásico, el inglés el francés, el alemán… lenguas hermosas, como todas; y creerás estar leyendo a Capote.

Puedo hablarte como un jurista reclamando la posesión de mi alma porque careces de titulo para permanecer en ella.

Puedo hablar con la frialdad de un economista y decirte que mi prima de riesgo esta por las nubes y pedirte que emitas bonos a tu nombre para financiar tus besos.

Puedo emplear la pasiva para evitar introducir un sujeto animado como un militar que manda a la muerte a sus tropas refiriendose a personas como simples cifras.

Puedo aprender álgebra Mora para programar una web perfecta en la que colgar mis anhelos y los tuyos.

Puedo usar las cansinas descripciones de Tolkien abrumarte con adjetivos y no dejar a penas espacio para tu imaginación.

Puedo describirte la dureza de un colegio militar peruano, la ciudad y los perros, donde estudio Llosa y el padre de mi siempre queridísimo hermano el Dr. Ubaldo…

Puedo pintar con mi lírica prosaica el Guernica.

Puedo crear el más complejo entramado societario para robarte unos chicles y una sonrisa.

Puedo tocar tu corazón con una clase magistral sobre derecho tributario o hipotecario.

Puedo hacerte el amor simplemente leyendo tu cuerpo mientras subo y bajo el tono de voz y jugueteo descaradamente con mis pupilas por las mas comprometidas partes de tu piel…

Puedo escribir un cuento para que mi hijo sueñe con aventuras transcendentales…

Puedo decirte que he conocido hoy a un hombre que luchaba contra las olas y se ha hecho mi hermano…

Puedo insinuar que me gustas explicándote por qué hay que ser multidisciplinar…

Puedo enamorarme de tus hijos a primera vista y hablarles de vivencias que no hallaran en los libros…

Puedo abrazarte o tocarte fuertemente con mis manos para que sientas mi sincero cariño, gratitud y admiración…

Puedo llorar tu dolor por ti que no te atreves a hacerlo porque temes que si empiezas no pararas.

Puedo mostrarte los resquicios y heridas que aun albergo en mi interior, he recibido mas bombas que el Partenón…

Puedo colorear tus días con dorados y turquesas de la bizantina Santa Sofía.

Puedo…

Pero solo te pido que no me juzgues. que si puedes me sonrías, que me hagas sentir parte de tu universo, que me cuides porque soy frágil y duro como el diamante, que compartas conmigo los sentimientos más bonitos que tengas, que me dejes solo si empiezo a escribir, pero quédate cerca necesito tu calor, sólo busco la infancia que me robaron con palizas, humillaciones y responsabilidades que pesaban como una lápida. No pidas más a este simple colibrí que poliniza mentes preciosas con trucos tontos y simples. Sigo siendo un niño feo que se convirtió en un payaso y sigue haciendo volteretas mentales para robar sonrisas a sus madres, hermanas e hijas.

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